- Las rentas bajas se verán más beneficiadas en País Vasco y más castigadas en Cataluña
- Las más altas pagan menos impuesto en Madrid y más en la Comunidad Valenciana
Arranca la campaña de la Renta y las diferencias de tributación de los ciudadanos serán significativas en función de la Comunidad Autonómica (CCAA) en la que residan.
Los contribuyentes con rentas bajas y medias, entre 20.000 euros y 45.000 euros anuales, pagarán más de 1.000 euros de diferencia en el IRPF según dónde vivan, con Cataluña como la autonomía más cara y el País Vasco como la más barata para estos umbrales de renta.
El Registro de Economistas Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas (REAF-CGE) presentó este martes el informe sobre el panorama de la fiscalidad autonómica y foral de 2026 y reflejó un ejemplo de la disparidad tributaria en el IRPF por CCAA. La muestra está hecha sobre un contribuyente que obtiene sus rentas solamente del trabajo, soltero, sin hijos y menor de 65 años.
Según estos datos, un contribuyente que gana 20.000 euros al año, aunque no está obligado a presentar la Renta, paga de IRPF una media de 1.772 euros (a través de las retenciones que le hace la empresa en la nómina) en todas las CCAA, menos en Navarra, donde tributa 1.200 euros, y en el País Vasco, donde no abona nada.

En el caso de tener un salario de 30.000 euros anuales, la tributación puede alcanzar los 4.958 euros en Cataluña, región más cara, frente a los 4.495 euros del País Vasco. Es decir, la diferencia es de 463 euros.
Para las rentas de 45.000 euros, la brecha es mayor y alcanza los 1.063 euros. Los contribuyentes que vivan en Cataluña pagarán hasta 9.689 euros de IRPF, mientras que los que lo hagan en el País Vasco, tributarán 8.626 euros.
Salarios altos
Los ciudadanos que ganen 70.000 euros abonarán más impuestos en Extremadura, con 19.365 euros; y menos en el País Vasco, 17.446 euros. Una brecha de casi 2.000 euros.
Finalmente, para los sueldos más elevados, de 110.000 euros a 600.000 euros al año, Madrid se posiciona como la región más barata a nivel fiscal y la Comunidad Valenciana como la más cara. Como ejemplo, aquellos contribuyentes con unos ingresos de 600.000 euros pagarán 251.049 euros de IRPF en la región madrileña, frente a los 297.152 euros que asumen en la valenciana, lo que implica hasta 46.100 euros de diferencia.
El motivo de estas diferencias impositivas parte de que las CCAA tienen cedido el 50% del IRPF -el otro 50% lo gestiona el Estado- y pueden aprobar cambios en los tipos máximos y mínimos del impuesto, así como en la cuantía exenta de los salarios por los mínimos personales y familiares, es decir, la parte del sueldo que no tributa porque se considera básica para cubrir las necesidades fundamentales.
El tipo mínimo estatal, aquel por el que tributan las rentas más bajas, está en el 9,5%. Cinco comunidades autónomas mantienen este umbral (Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña y Murcia), pero otras lo sitúan por debajo.
Asturias, Baleares, Canarias, Castilla y León y la Comunidad Valenciana lo tienen al 9%; Cantabria y Madrid, al 8,5%; y La Rioja y Extremadura al 8%. Por tanto, los contribuyentes de estas dos autonomías que tengan rentas bajas son los que menos IRPF pagarán en total, ya que con un tipo regional al 8% y el estatal al 9,5% tributarán al 17,5%. No obstante, ganan los navarros con un tipo mínimo agregado del 13%.
En el otro extremo de la tabla están los vascos, cuyo tipo mínimo es del 23%, el más alto del país para las rentas más bajas, seguidos por Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña y Murcia con un tipo mínimo conjunto del 19%.
Respecto al tipo máximo, aquel que afecta a las rentas más altas a partir de los 300.000 euros, a nivel estatal se sitúa en el 24,5%. Unido al de las CCAA, alcanza hasta el 54% en la Comunidad Valenciana, región donde estos asalariados pagan más; mientras que se sitúa en el 45% en Madrid, autonomía más barata.
Cabe destacar como novedad que Asturias y Cataluña, CCAA que tenían el tipo mínimo por encima del estatal, lo han rebajado al 9% y 9,5% respectivamente.
Asimismo, los Gobiernos regionales también han regulado los mínimos personales y familiares. A nivel estatal la cuantía del salario exento si el contribuyente vive solo es de 5.550 euros. Si además tiene hijos, puede deducirse entre 2.400 euros y 4.500 euros, según el número, o si tiene mayores a su cargo; 1.150 euros si superan los 65 años o 1.400 euros si exceden los 75 años.
